sábado, 10 de octubre de 2015

Id M.K.

Pero ¿por qué quiere tenderle una trampa?
Para quitársela de encima. 
Busca un motivo para dejarla. No podría decirle: Has envejecido y yo soy joven. Es demasiado correcto para eso, demasiado amable. Pero en cuanto tenga la certeza de que ella le ha traicionado, la dejará con la misma facilidad, con la misma frialdad con las que había apartado de su vida a su viejo amigo F. Esa frialdad, tan extrañamente alegre, siempre la había atemorizado.
Ahora comprende que ese temor era premonitorio.

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