sábado, 27 de junio de 2015

Cosas que se encuentran por ahí #3


La mujer más bonita del mundo lleva el pelo a mitad de la espalda, aunque siempre lo tenga recogido; anda descalza en casa y a veces desearía salir sin maquillaje.
Sonríe antes de mirarse al espejo para no ponerle mucha atención a sus defectos. Se acuesta siempre pasada la media noche y revisa una y otra vez conversaciones que nunca van a repetirse.
No sabe que la primavera se pone celosa cuando ella pasa, que el sol a veces siente que no brilla tanto como ella y que las estrellas fugaces desearían un poquito de la magia que tienen sus coqueteos.
Seguramente la mujer más hermosa del mundo no tiene idea que el piso es el que tiembla cuando su silueta aparece aunque sea ella quien muera de miedo, que ha erizado más pieles de las que ha tocado y que a veces la lluvia desearía ser humedad entre sus piernas.
Que hay historias que se sienten incompletas por no haberse escrito con sus manos, y canciones que morirían por escucharla a ella. No sabe que el mundo se detiene cuando ella suspira, y gira más despacio cuando a su cadera le da por bailar, que es siempre la primera opción de cualquiera, que es luz incluso en la noche más oscura, que siempre van a quererla completa y no a medias.
No se ha enterado de que cualquier hombre mataría por estar un rato a su lado, por besarle la boca, por adivinarle los defectos y recordarle las virtudes, por habitar su cuerpo y quedarse a vivir en su cuello. Que es el pensamiento de muchos al despertar y que ha dibujado un montón de sonrisas sin darse cuenta.
Ella es ternura, inocencia, perversión y pasión en una sola.
Que ha cometido errores, y muchos, y que las lágrimas que ha derramado no se comparan con la de batallas que le quedan por ganar.
Seguramente la mujer más bonita del mundo no tiene ni la menor idea de que ahora mismo es ella la que está leyendo esto.

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