jueves, 20 de junio de 2013

Y sentir como brota desde el interior ese calorcito, como los rayos traspasan cada poro, cada espacio, cada centímetro de la piel. Aumentar la respiración en una vibración constante, un ritmo in crescendo, hasta llegar a un suspiro ahogado.
Subir.

A lo más alto.
Llegar lejos.
Mucho más lejos de lo que te crees capaz.
Surge luz desde tu pecho, no haces más que sentirlo, te limitas a sentir. Si, de eso no hay duda. Puedes sentir ese Sol naciendo en tu interior. Te acaricia y baja, un atardecer se sitúa en tus labios,  relaja tus músculos tensados, disminuyen las contracciones, y te entregas, así, lánguida, a su manto cálido y tranquilo.



{Y poder pensar, y poder decir y reconocer que tú has ganado.. a mi.. a mi..}

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