sábado, 9 de febrero de 2013

 Pero mientras llora, piensa en que a todos alguna vez les rompen el corazón. En que enamorarse significa también llorar un poco. (...) Llora cuando tiene ganas, y como tiene ganas, llora un poco más.

(¿pero qué pasa cuando quien tiene el martillo en la mano eres tú?, se sabe desdichada y húmeda de todas formas, no llora pero solloza, se sienta a ver la lluvia y sigue con los ojos los pájaros que cruzan el cielo nublado. Menos mal que la distancia y el tiempo nos separan, aunque las coincidencias nos tengan pa' su huebeo, así tal cual. Podría ser más explícita pero está demás. Sólo te pido, a tí que jamás leerás ésto, que no esperes mi llamada cuando esté en tus territorios porque quizás nunca llegará. Sé que el cielo allá posee más estrellas, ¡y estoy segura que algunas se dejaron caer y por eso posees tantas pecas!, así que te pediré, porfa plis, que intentes romper el record, el record de las tres, ese mismo, aunque sea por un poquito, un pichintún, en serio, te lo juro -¡lo juraste!- si, lo juré.)

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