jueves, 3 de enero de 2013

Rubí

Pisé un vaso, con la planta del pie pisé un vaso, el vaso encontró mi pie en el espacio y mi pie encontró al vaso en el mismo espacio, se hizo parte de mi espacio y abrió paso a uno nuevo. El vaso se coló en mi pie y sin preguntar me cortó la piel, la piel me cortó el vaso y la sangre brotó, lo inundó y le cumplió el sueño, el sueño de todo vaso. 
El rubí se perdía en mi pie, el vaso desaparecía en la metamorfosis, el rojo era su color, el rojo que coloreaba toda la escena. Y mi pie, y el rubí, y la piel, y el vaso inexistente me miraban, esperando alguna reacción de mi parte, y yo sólo asentí, sonreí y lo miré. Si señor, su destino era ser rubí. Se ruborizó.

Camila

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