martes, 22 de enero de 2013

Historia de vagones 4

Celestial

Estaba sentada esperando a Kevin en metro Grecia (prueba infalible de que el karma existe), cincuenta minutos de retraso, ¿tantos he acumulado?. Gracias.
Si bien no me gusta esperar es mejor cuando se hace leyendo, sin calor y sentada (sin apoyar la espalda, detalle importantísimo), y luego empieza, suena, brota desde el techo la melodía, una flauta traversa (indiscutible), sino, algún instrumento angelical de viento, me trae bonitos recuerdos, no me lo explico pero ahí están, su sonar causa en mi el nacimiento de un sol en el pecho, algo así, si se pudiera comparar con un hecho cósmico. 
Se esfumó. Ni avisó. Sólo desapareció, y en su lugar volvió ese sonidito eléctrico que avisa la llegada del próximo tren. Espero que vuelva, aunque sea una nota para describirla aquí, para que sea más verídico, para que al leer pueda escucharla entrar por mi tímpano. 
Si no es mucha molestia, intérprete anónimo, ¡Baje del techo y hágase escuchar de una buena vez!.

Pd: Me alegra andar con esta libreta, así se me escapan menos detalles (justo a tiempo llega Kevin, me mira con cara de "perdóname" y me abraza. ¡Cuanta ternura! preocupado por su demora, jaja!).-


Camila

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