jueves, 24 de enero de 2013

Cuando las cosas están de más

De lejos lo divisé y supe enseguida que era él, ya un poco más alto y con rasgos adquiridos con la edad. Su pelo hecho dreads anudados desde la nuca, audífonos grandes envolviéndolo en su propia atmósfera, polera dos tallas más grande y lentes de la temporada. 
Pasó a mi lado, una sonrisa bastó, nada de "hola" ni "adiós", mucho menos "tanto tiempo" o "¿qué ha sido de ti?", el diálogo estaba de más, cualquier palabra sobraba en ese momento. 
En esa sonrisa, flotando, la estela que queda de la infancia, para ese entonces creo que me gustaba, no estoy segura, más bien, creo que nunca lo asumí.. da igual
Siempre lo creí tan encantador (todo lo contrario a su hermano Pablo) era de esas personas que sabes que por esencia son buenas, pero bueno, el tiempo pasa y las cosas cambian ¿no?. 
Debo admitir que extrañaba esa sonrisa, su persona en si, quizás hasta pensé en hablarle, hacerle saber que mi voz había cambiado, que lo recordaba, ¿se lo habré dicho indirectamente con esa sonrisa?, pero ya hace mucho que no es el mismo Pipe con el que jugaba en la plaza, o eso me da a entender, es inevitable. 
Que lástima
Que nostalgia 
Que patética.
Camila

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