miércoles, 23 de enero de 2013


Cuando era niña (estamos hablando hace más o menos 15 años atrás) era hija única, pasaba mis días en el jardín infantil o en la casa de mi abuela (escenarios principales de mi infancia). En ese entonces mi pieza estaba decorada con un papel mural blanco con puntos rosados, rosados al igual que la cortina que caía frente al ventanal.
Al ser hija única me encerraba en mi pieza y jugaba "sola", ¿por qué sola entre comillas?, bueno, yo tenía amigos imaginarios (varios) con los que pasaba mis días jugando y riendo a más no poder. 
Sus nombres eran simples (para ese entonces tenía 3 años) "Lala", "Lilo", "Lolo" y bueno.. sus derivados.
Mi mamá me contó que los trataba como si realmente existieran, porque no existieron.. ¿verdad?.
Por ejemplo, me bañaba con ellos y le pedía a mi mamá que los jabonara como a mi, le exigía  a mi mamá un puesto en la mesa para ellos, tenían que subirlos al auto y tambien bajarlos, caminaba tomada de la mano de mamá y en la otra mi amigo imaginario (que tenía que elegir ya que no podía salir con toda la pandilla), cuando estaba desordenada mi pieza le decía a mi mamá que habían sido ellos (bueno quizás me excusaba con eso, o quizás no), entre otros episodios que se han borrado con el pasar del tiempo.
Ellos emigraron con la llegada de Sebastián (mi hermano) o bueno no tengo más recuerdos de ellos después de eso. ¿Dónde fueron?, ¿Dónde estarán?, ¿Qué eran?, ¿Cómo pude llegar a estar tan convencida de su existencia?. Me inundan millones de preguntas, ¿Será que son cosa de hijos únicos que al estar solos inventan compañeros de juego?. Quien sabe.

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