miércoles, 5 de diciembre de 2012

Suena el teléfono, es mi Tata, pregunta cómo me fue, -estoy satisfecha- contesto, él me dice que se alegra, dice que Dios me ha ayudado y que me irá bien (nose cómo decirle que no creo en Dios como él lo hace) yo sólo digo "si, jaja" evitando cualquier diálogo incómodo -hay que esperar los resultados- agrego. No dudes, me dice, no dudes porque has obrado bien y Dios te pagará bien, yo sé que si crees en él y le ruegas, y le pides, todo saldrá bien. Cagué, pienso, pero aún así espero que mis resultados no dependan de mis creencias, si llegase a ser lo contrario, convento, allá voy (ok, era broma).

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