lunes, 15 de octubre de 2012

Para Andrés

Siento la necesidad inmediata de entregarte a ti cada molécula que me compone, esas de locura y estabilidad. Me refiero a cada sentido, cada detalle, todo ensamblado y empaquetado en una cajita para ti, destinatario.
Me encantaría regalarte los momentos más dulces, las miradas más sinceras y las palabras más recónditas, esas que se esconden en mi universo, que chocan dentro de mi cabeza sin lograr salir por mi boca.
Me encantaría que me vieras, que te dieras cuenta todo lo que causas en mi, grabar cada centímetro de mi piel cuando entra en contacto con tu roce, engallinada.
Te quiero regalar ese latido salvaje que retumba en mis adentros, por ti, querido compositor.
Te quiero dejar estancada mi boca sobre tu boca, mi abrazo en tu abrazo y clavados en tus ojos mis ojos moribundos.
Más que nada en el mundo, y junto a todo mi ser, me encantaría, me sentiría dichosa, de regalarte a ti mi eternidad, mis tardes, mis mañanas y mis noches, mi insomnio, mis ganas de vivir, mis miedos, mis nudos y desnudos, mis calcetines, mis vocales y consonantes, mi herida, mis uñas, mi pelo, mis caidas, mi llanto, mi cobardía, mis celos, mi locura, mis dedos, mi caricia, mi pupila y en fin todo lo que desees, no hace falta que lo pidas, ya que es tuyo y lo será así, aunque el tiempo nos quiebre de un soplido. Tú mi eterno corazón, de aurícula a ventrículo, de sístole a diástole, mi eterno capricho. Tú el amor de mi vida, de ésta y todas las habidas y por haber. Tú mi Andrés. Yo tu Camila.


Camila

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