domingo, 29 de julio de 2012

Si me preguntas ¿por qué no confío en tí? contestaré rápidamente, porque si, y ¿por qué si? y ¿por qué no lo contrario?. Debe ser que nací con un duende en la oreja, el cual no me deja nisiquiera confiar en mi misma, y ¿aún así me pides que confíe en ti? lo veo difícil.
Y es que con tanta cosa, tanto enrredo, tanto mar y tanta sal, ¿cómo?, esa es la pregunta ¿cómo?, ni ¿cuándo?, ni ¿por qué no? sino que ¿CÓMO?. ¿Cómo empezar?, ¿Cómo saber?, ¿Cómo? y sencillamente cómo.
No estoy con la mejor de las caras, mi ánimo no es el mejor de éstos días, y mi cansancio se desborda por las pupilas, bajan mis párpados clausurando la actuación de hoy, fin del acto. Pero aún así sentí la necesidad de escribir ésto, ¿para qué?, lección, autodisciplina, introespección, aweonadés. ¿Quién sabe cual?, y cualquiera que sea me mantiene aún aquí, asi que muy fuerte será la razón.

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 {Señorita, y ¿cuáles vendrían siendo sus síntomas?.}

[Garganta anudada bloqueando paso de palabras de aliento, piernas dormidas (aveces el dormir nos ayuda a sentir mejor, a olvidar lo que nos pasa) y por último ese meneaito de todo el cuerpo, tiritaba de pies a cabeza, vocesilla a todo volumen egresada de "palabras masoquistas y otras inseguridades", entre otros]

{Vaya a dormir, no tiene más que hacer aquí, pierde el tiempo escribiendo}

[Adiós]

{Adiós}

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