martes, 27 de marzo de 2012

Ay Camila si no te sale el ser responsable, cómo es posible que te pongas a corregir el ensayo de matemáticas, resuelvas sólo 10 y te quedes dormida!, ese no es el espíritu con el que deberías empezar el año.. aunque bueno, debemos admitir que estuvo bastante buena la siesta, aunque un poco suicida pues dormiste con un lápiz enganchado al pelo.
Pero bueno, debo felicitarte por tu buen rendimiento hoy en la prueba de historia (que si bien aún no conocemos los resultados, te sentiste satisfecha y supiste ocupar tu conocimiento, sigue así).
Me despido hasta otra ocasión, espero no tener que aparecer muy a menudo y que puedas ahorrarte este monólogo ridículo.

Un abrazo cariñoso, Tu yo-responsable.. Tu conciencia.

lunes, 19 de marzo de 2012

Intergaláctica

Me encontraba en la guarida de piratas, de compañía un gato negro me cuchicheaba, me contaba de su planeta, del sol
por las mañanas, de la lluvia casual, que no podía faltar durante el día, y su llamativo olor. Sentados frente a frente me miraba
con sus ojos felinos, mientras movía los bigotes al hablar, pude notar que se le salía una que otra muletilla (tendía a decir meow entre sus oraciones, cosa de gatos), y de vez en cuando se distraía por el tintineo incesante de la luz del bar. Yo lo escuchaba atenta y me preguntaba de qué color serían las nubes en su planeta, entre otras cosas, pero como son los gatos, no dan tiempo para que uno se entrometa en su discurso, por lo que esperaba impaciente a que cerrara la boca o tomara un sorbo de su leche, para atacarlo con mis innumerables preguntas. Pero en ese momento comenzó a sonar un piano, el gato ególatra no dejaba de hablar y me dirigía una mirada acusadora al sentir mi distracción; yo escuchaba solo sus maullidos, no le prestaba mayor atención a sus palabras, estaba atenta a las notas que volaban sobre mi cabeza y se estrellaban contra la pared, ese sonido tan característico del piano me tenía aturdida y totalmente en trance. Sin darme cuenta tenía ya los ojos cerrados y una mano sujetando mi cabeza, tan fuerte fue el efecto de aquel instrumento sobre mí.. curiosa por naturaleza, comencé a buscar dónde se encontraba tal compositor, no me costó mucho ya que se veía una gran multitud reunida ante él, y como el gato se había marchado ante mi desinterés, me levanté de la mesa y fui a conocer al pianista. Grande fue mi sorpresa cuando me encontré con un pingüino, no hacía nada más que sacudir sus alas (que si bien no podían volar, eran maestras en el acto de la música) en muestra de gratitud ante su público. Me extrañó que a su alrededor estuviera lleno de plantas, bonsáis y alguna que otra flor, y fue después que comprendí que eran los coristas de aquel espectáculo.
Totalmente descolocada volví a mi rincón, necesitaba despejar un poco la mente de tanta demencia.
Me senté en mi lugar y me perdí en la ventana, en ese universo opaco y eterno, para mi suerte eran justo las 8, y como todos sabrán es la hora donde la rotación nos topa con plutón, pegué mi cara en el vidrio y le tiré un beso, "¡En mi planeta ya casi todos te han olvidado!", le advertí, y tan sólo sonrió, "Sé que tú no y con eso me basta"; y es que cómo olvidar a tu planeta favorito?, además que estando tan lejos de casa, ninguna ley terrestre me limitaba, "Para mí sigues siendo el mejor planeta", le confesé, pero ya habíamos pasado su órbita, "para otra será", dije cayendo sobre la mesa, quedando en stand-by.


Camila

sábado, 17 de marzo de 2012

La Camila es super exagerá, pero lo evade.
Hace como que no le pasa nada cuando le pasa todo y hasta un poco más.
Sólo que, para su mala suerte, ésto tiende a ser pasajero o, mejor dicho, "hasta que supere el límite de lo soportable".
Cuando ya la cosa cruza la linea, esa linea gruesa, que obstruye el paso al sitio acolchado, el delicado e inestable estado de ánimo.
Llora, sí, llora. Se le quiebra la voz y la garganta se le anuda, se le secan los ojos, pero aún así.. hace de todo para que no la descruban.
Se ahorca para deshacer tal obstáculo a sus palabras, deja en un frasquito los ojos hasta que se sequen, y va letra por letra intentando disimular aquellos trozos de vidrio que brotan desde su boca.
Es difícil, pero ya se hizo una experta en el arte de aparentar, no le gusta hacer show, ni mucho menos que sientan lástima por ella, odia las miradas entristecidas (si son por su causa) y mucho más las palabras de aliento (si, esas que nunca te ayudan).
Y bueno eso es lo que pasa, y lo que seguirá pasando, hasta que arranquen de mi ser la personalidad.
(Me acordé de mi plan maléfico.. podría llevarlo a cabo, mm.. es complicado)

Y sigues como si nada deshojando mi confianza cuan flor marchita, desprendiendo los pétalos de aquella ingenua, sácame hasta el brote más joven.. ahorrémonos el crecimiento..

domingo, 11 de marzo de 2012

La señorita comprometida, con los ojos curiosos

Esa que mira, degusta y se come con la mirada
 los ojos de aquel personaje,
que se avergüenza de sí misma 
al sentir ese escalofrío al verlo pasar, 
y mientras pasa
no quitarle la vista de encima.

"Que en mirar no hay engaño",
se repite, 
pero es más que mirar 
cuando el corazón se agota
de tanto buscarlo.

Pero de todas maneras es un juego, 
un vil pasatiempo de recreo.
No es que busque las caricias 
ni mucho menos sus cariños.
Tan sólo le gusta salir de la rutina
 y jugar al amante incógnito, 
tan incógnito que ni él tiene idea que lo es.


Camila

miércoles, 7 de marzo de 2012


La gente enamorada tiende a alimentarse de eso, momentos comunes y corrientes llevados a lo utópico.