domingo, 21 de noviembre de 2010

Me corté con cartulina, no sangre, si parchecurita. Tengo 16 conchetumadre. No sé que estoy escribiendo pero de todos modos lo hago. Es tarde, debería estar durmiendo pero en mi mente da vueltas la inmortalidad del cangrejo. Tengo muchos chocolates yuhu. Mi cumpleaños fue ayer y me saludó más gente hoy, jaja. AMO! los pañuelos que me regaló mi mamá.
Hay Luna llena y las nubes parecen cabritas, la luna está amarilla y yo acostada miro un punto fijo saboreando los colores y mirando los olores, me siento un tanto como la brisa que me hace cosquillas en la frente. Mi sonrisa burbujeante se esconde en el día de ayer, o quizás en el día de hoy en la tarde, ahora ya es de noche y como dice la lógica ilógica de los lógicos ilógicos, se debe dormir y soñar a estas altas horas del noche, pero yo en cambio me encuentro tecleando y no les hago caso, que ruda que soy. Aún siento tus pupilas clavadas en mi nervio óptico, reflejando circularmente mi cara embobada por tu olor, tu presencia, tu energía, por tus manos blancas que se confunden entre mi pálida cintura y la polera blanca que elegí lucir hoy. Y ahora son exactamente las doce treinta y dos, y yo aún escribo, pero me gana esa lógica ilógica y me llama morféo diciendo que le estan descontando el salario por mi sin-sentido estupides, asique me iré a dormir, hasta la vista baby.
Pd: no pregunten nada acerca de esto.

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