lunes, 13 de septiembre de 2010

Me he podido acostumbrar a poseer labios frágiles, partidos, rosados y sencillos.
Mis dedos largos que  terminan en colores, uñas de distintos sabores, y en aquel anular derecho, llegando donde este empieza, un anillo morado aferrándose, recordando de quien soy dueña y a la vez posesión.
Mis muñecas adornadas de pulseras, y un reloj, azul, que de vez en cuando me habla, y me hace prender aquella lucesita naranja para poder ver los números que incesantemente cambian, no se detienen y pazan cuadrados y sin despedirse.
Mis brazos bastante delgados, llegan hasta mis hombros, mi esqueleto a flor de piel, y, si seguimos los pasos de tu respiración, de tu lengua, llegamos a mi cuello el cual te encanta degustar y besar, olerlo y engallinarlo.
Lunares decoran abstractamente mi rostro, tengo bastantes. Contrastan con las pasajeras espinillas que aveces suelen pasar por ahí.
Mi nariz, que no es de mi gusto, en el centro de todo, mi fuente de vida, oxigeno, tu embriagante olor, gracias.
Mis ojos de color café con pestañas regulares, rectas, uno más grande que el otro que a simple vista nadie nota pero así es, según él cambian de color, pero prefiero responderle, es solo por la luz mi amor.
Mi frente al descubierto, coqueta, no espera ocultarse tras mis cabellos, saluda al mundo, es amistosa.
Llegando finalmente a la cumbre de mi cabeza, mis cabellos caen a los costados llegando hasta mi cintura, de ves en cuando parece anidar pájaros entre enredos y más enredos, pero cuando me doy el tiempo, me aseguro de cepillarlo y dejarlo como nuevo.
Unos pechos pequeños, tímidos y pálidos envueltos en un brasier a tono, para sentirse un poco más atractivos.
Tengo además un ombligo, en el centro de mi tronco, pero no esta solo, un pequeño lunar lo acompaña, es su mano derecha.
Poseo piernas cortas, y rodillas sonrientes, pies descalzos y pequeñas uñas rosadas y una en especial que odio con mi vida.
Pero en general me siento satisfecha de mi ser, de mi persona, de mi anatomía, de cada rincón de mi niña, cada vena que me hace un vivo, cada órgano que me hace un ser, y cada pensamiento que me hace Camila.-



c a m i l a

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